Russell Crowe nació en Nueva Zelanda en 1964. Sus primeros pasos en el cine los realizó con el reconocimiento del equivalente del Oscar® en Australia: fue nominado por The Crossing (1990) y ganó por Proof (1991) y por Romper Stomper (1992). Fue en esta brutal película, en que interpretaba a un "skinhead" neo-nazi, que llamó la atención de Ridley Scott, que lo dirigiría en Gladiator (Gladiador, 2000). Russell había

realizado un muy auspicioso film en Hollywood, L.A. Confidential (Los Angeles al desnudo, 1997), como un policía bueno en un film sórdido. Después llegaría su primer nominación para el Oscar®, por The Insider (El informante, 1999) pero, a pesar de los quilates de su actuación, el premio se lo llevó Kevin Spacey, su compañero de reparto de L.A. Confidential. En esa oportunidad también estaban nominados dos de sus rivales actuales: Sean Penn y Denzel Washinton.
Ya en 2000, nuevamente nominado, sin lugar a dudas Crowe puso toda la garra en su representación de Máximo en Gladiator, pero muchos suponen que su victoria por este rol poco exigido fue un consuelo por la derrota del año anterior. No es a primera vez que sucede con el Oscar®. Tal vez el justo ganador habría sido Ed Harris por Pollock. Ahora, en un film copratogonizado por el mismo Harris, Russell Crowe recibe su tercera nominación consecutiva al Mejor Actor, por A Brilliant Mind (Una mente brillante). La paradoja es que su extraordinaria actuación como John Forbes Nash, Jr., el científico esquizofrénico que llega a ganar el premio Nobel lo haría más que merecedor de recibir el Oscar® por segundo año consecutivo. Un papel similar le dio muy buenos resultados a Geoffrey Rush en Shine (Claroscuro, 1996). En las horas de la cuenta final la posición de Crowe se ha reforzado al ganar el premio del Screen Actors Guild (SAG). Pero esta vez le pueden jugar en contra varios elementos. Las veces que actores, como Tom Hanks, Spencer Tracy o Katharine Hepburn, ganaron premios consecutivos, se trataba de personajes adorados por la industria y todos sus colegas. En cambio, es imposible asegurar nada remotamente parecido respecto de Crowe. No goza de la simpatía de sus colegas. Su actitud prepotente y displicente le ha ganado enemigos. Se le acusa de haber destrozado el matrimonio ideal de Meg Ryan y Dennis Quaid, al iniciar un romance durante la filmación de Proof Of Life (Prueba de vida, 2000). Sus caras de pocos amigos en sus presentaciones públicas son históricas. Otro obstáculo podría ser Denzel Washington. Además de una actuación excelente, podría contar con el voto de aprobación a la comunidad afroamericana. El resultado final es un enigma que ni el mismo Forbes Nash podría descifrar con su teoría de las probabilidades en el juego.



Nacido en 1960, hijo del director Leo Penn y la actriz Eileen Ryan, Sean Penn tuvo sus inicios en la TV. No conforme con las posibilidades de expresar su talento en el medio televisivo se fue a probar suerte en Broadway. Quizás en el teatro no sería una traba que no fuese el típico actor carilindo que parecían exigir el cine y la TV. Pero una sola obra le bastó para conseguir su primer papel en el cine, en Taps (Más allá del honor, 1981), junto a Timothy Hutton y Tom Cuise.

Alabado por la crítica, su carrera prosperó y, a pesar de su tumultuosa vida muy seguida por la prensa amarilla, de su casamiento con Madonna y de los constantes enfrentamientos pugilísticos con la prensa, se ha mantenido mayormente fiel a su aspiración de no caer en los papeles excesivamente comerciales. Algunos de sus roles más destacados fueron en At Close Range (Vivir para contar, 1985), Colors (Vigilantes de la calle, 1988), State of Grace (Tiro de gracia, 1989) y Carlito's Way (Carlito's Way, 1993). Esta última la realizó cuando ya se suponía que había abandonado la actuación. Insatisfecho con algunos de sus films recientes, se había dedicado a la dirección. Sus dos primeros esfuerzos, Indian Runner (1991) y The Crossing Guard (1994), con Jack Nicholson, fueron éxitos de crítica. Volvió a la actuación con bríos renovados y logró sus dos primeras nominaciones para el Oscar®, en Dead Man Walking (Mientras estés conmigo, 1995) y en Sweet and Lowdown (Dulce y melancólico, 1999). Ahora el papel que lo trae al círculo de nominados es el de Sam, un hombre con problemas de madurez que lucha por conservar la tenencia de su hijita de 7 años, en I Am Sam (Mi nombre es Sam). Michelle Pfeiffer es su abogada y la precoz Dakota Fanning es la hija. Su actuación es magistral, ahondando en los problemas mentales con la misma agudeza que Russell Crowe lo hizo en A Beautiful Mind. La desgarradora realidad de que su hija de 7 años lo esté superando en capacidad intelectual y madurez queda conmovedoramente plasmado en la pantalla.
Este mismo año Penn dirigió por segunda vez a su amigo Jack Nicholson en The Pledge (Código de honor, 2001). Penn está indignado con la Academia por no haber nominado a Nicholson lo cual, sumado a su habitual renuencia a hacer apariciones en el Oscar®, podrían resultar en su ausencia de la ceremonia. Se dice que el mismo Nicholson lo está tratando de convencer.



Will Smith es uno de los mejores actores polifacéticos de años recientes. Ha demostrado a lo largo de los años su talento como cantante rap, estrella de una sitcom que duró seis temporadas en el aire, actor dramático, actor de comedia, héroe de aventuras y ahora consumado experto en esas metamorfosis que tanto le gustan a los votantes de la Academia.

Nació en 1968. Sus primeras aspiraciones fueron para la música, y formó con Jeff Townes el dúo "D.J. Jazzy Jeff and The Fresh Prince". En 1989 ganaron el primer Grammy otorgado en la nueva categoría "Rap". En 1990 comenzó la serie televisiva "The Fresh Prince of L.A.", que lo llevó a la popularidad. Las puertas del cine se abrieron para él, y deslumbró a los críticos con su brillante actuación en Six Degrees of Separation (1993). Después llegarían roles en films de aventura, algunos con toques de comedia: Independence Day (Día de la independencia, 1996), Men in Black (Hombres de negro, 1997) y The Wild Wild West (Wild, Wild West: Las aventuras de Jim West, 1998). Su aparición en el film dirigido por Robert Redford, The Legend of Bagger Vance (Leyendas de vida, 2000) no tuvo mayor repercusión. Pero ahora, en Ali, le tocó el rol de una vida: la biografía del legendario Cassius Clay / Muhammed Ali. Smith había rechazado el rol más de una vez. Pero finalmente lo convencieron de que podía lograr la entereza física y emocional para hacerle justicia al ídolo de todo un país. En una hazaña similar a la que le rindió tantos frutos a Robert DeNiro en 1980 con Raging Bull (Toro salvaje), cuando interpretó a Jake La Motta, Smith se sometió a un año de entrenamiento bajo las órdenes del boxeador retirado James Toney, que interpreta a Joe Frazier. Aumentó 16 kilos para el rol y realizó muchas de las tomas sin recurrir a un doble de cuerpo. A esto debemos sumarle su innegable talento dramático y una cuidada producción, con una actuación de Jon Voight que recibió una nominación como Actor de Reparto.
Will Smith no tiene muchas posibilidades de ganar este premio. Deberá conformarse con el reconocimiento de la nominación. Los votos que podría ganar por su raza, en un año ansioso por reconocer a los afroamericanos, se los llevará Denzel Washington. Pero Smith ha demostrado el talento que puede volver a colocarlo en carrera por la dorada estatuilla en el futuro próximo.



Nacido en 1954, hijo de un ministro pentecostal, Denzel Washington es un hombre religioso y altamente respetuoso de su esposa y su familia. Por eso ha tomado la actitud inusual de no participar en ninguna escena subida de tono con ninguna actriz. ¿Alguien recuerda un beso apasionado de Denzel? Ni siquiera se permitió un beso en The Pelican Brief (El informe Pelícano, 1993), al conquistar a Julia Roberts, su amiga y principal "agente de prensa" para este Oscar®.

Washington abandonó sus estudios para dedicarse a la actuación. Luego del éxito de la serie médica "St. Elsewhere" (1982-1988) causó su primera impresión en la pantalla grande con Cry Freedon (Grito de libertad, 1987), que le valió la primera nominación al Oscar®, como Actor de Reparto. Dos años después llegó el premio, por Glory (Tiempos de gloria, 1989). El siguiente reconocimiento llegaría en la categoría mayor, por su interpretación del líder espiritual Malcolm X (Malcolm X, 1992). El premio fue a manos de Al Pacino, finalmente ganador después de 8 nominaciones. Siguieron actuaciones fuertes en éxitos como Pelican, Philadelphia (Filadelfia, 1993) y Crimson Tide (Marea roja, 1995). En 1999 le llegó la oportunidad de él también filmar la biografía de un boxeador. Pero uno que enfrentó la acusación injusta de un crimen y pasó muchos años en la cárcel. La poderosa actuación de Denzel Washington en Hurricane (Huracán, 1999) fue nominada para el premio, pero el mismo fue ganado por Kevin Spacey en American Beauty (Belleza americana, 1999). Independientemente de los talentos de Pacino y Spacey, muchos piensan que a Washington le ha sido robada una merecida estatuilla por cualquiera de las dos actuaciones. En esta oportunidad, la candidatura llega por interpretar un rol contra su tipo habitual en Training Day (Día de entremaniento, 2001). Encarna a un policía corrupto, salvaje y malo hasta al médula. Si esta actuación lo lleva al podio, esperemos que con los años no le pesen sobre la espalda insinuaciones de "premio consuelo" por una actuación no tan espectacular como las anteriores, en una película no tan merecedora.
El suspenso para Washington será matador hasta último momento. Éste es un año en que la comunidad afroamericana festeja la presencia de 3 intérpretes de color en las categorías principales, Washington, Smith y Berry, con el toque adicional del Oscar® Honorario a Sydney Poitier, que fue el único actor en ganar como Mejor Actor en 1963 por Lillies of the Field (Una voz en las sombras). Todo parace estar listo para honrar a un intérprete de color.



La nominación de Tom Wilkinson sorprendió a unos cuantos. Las candidaturas de Crowe, Washington y Smith parecían seguras, pero con Penn se disputaban los dos otros puestos con actores de la talla de Gene Hackman, Billy Bob Thornton, Jack Nicholson y Kevin Spacey. Pero su actuación en In the Bedroom (En el dormitorio, 2001) es extraordinariamente matizada.

Además de dominar el acento americano siendo un actor inglés (cosa que fascina a la Academia) se mantiene al nivel de Sissy Spacek y juntos desarrollan una relación en pantalla como pocas se han visto. Son el matrimonio cuyas aguas se han mantenido estables hasta que un drama familiar hace surgir los más escondidos reproches, y Wilkinson descolla como lo ha hecho en tantos films en sus tierras.
Nacido en 1948, se destacó por primera vez a los ojos del público mundial en Priest (Actos privados, 1994), el controvertido relato sobre un cura homosexual y la actitud de la iglesia para enfrentar ese tema y el de otros curas, como Wilkinson, que hace años mantiene una relación amorosa con su casera. Al año siguiente tuvo una breve aparición en Sense and Sensibility (Sensatez y sentimiento, 1994). Y la consagración final llegó con The Full Monty (¡Todo o nada!... El Full Monty, 1997). Después vinieron destacados papeles secundarios en Wilde (Wilde, un hombre distinto, 1997), Shakespeare in Love (Shakespeare apasionado, 1998) y The Patriot (El patriota, 2000). En 1998 había protagonizado The Governess (1998) junto a Minnie Driver.
Con esta actuación en el cine americano Wilkinson, que ganó por este papel los premios de los críticos de Los Ángeles y de la Sociedad Nacional de Críticas Cinematográficos y nominaciones a los AFI y a los SAG, se ha afianzado en lo que puede ser un futuro muy prometedor, saltando de un extremo del océano al otro y de los roles de carácter a los protagónicos.

M.C.




 


 

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