Volvió
la emoción
La
noche del 24 de marzo marcó el retorno de la emoción
a la ceremonia de los premios Oscar®. El año pasado había
estado signada por el aburrimiento y la poca originalidad. Será
por los desgraciados eventos del 11 de setiembre, pero los estadounidenses
presentes en la ceremonia de la entrega 74 de los premios de la
Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood,
tanto entre el público como en el escenario, se atrevieron
a dejarse ganar por los sentimientos. Tímidamente, no desaforadamente,
pero estos Oscar® conmovieron a los cinéfilos.
El
homenaje a un país y particularmente a una ciudad, Nueva
York, desgarrada por la tragedia, nos deparó la primera
gran sorpresa de la noche. Para presentar un sentido tributo a
la Gran Manzana en el cine, realizado con gran amor por Nora Ephron,
se presentó sin previo aviso y por primera vez en la ceremonia
del Oscar® el legendario neoyorkino Woody Allen. Dejó el
clarinete de los lunes (que ya no era excusa) y con toques de
humor se "abrazó" a sus colegas en este homenaje.
Los asistentes, no advertidos, estallaron en la primera ovación
de pie de la noche.
Poco
después el toque nostálgico llegó cuando
los protagonistas de Love Story (Historia de amor, 1970),
Ryan O'Neal y Ali McGraw, presentaron el premio especial
a Arthur Hiller, quien los dirigiera en ese film. La participación
de O'Neal se dio en medio de rumores de un agravamiento de la
leucemia que está combatiendo. Sidney Poitier y Robert
Redford, que recibieron premios a sus trayectorias, aportaron
lo suyo. El galardón a Redford se lo entregó su
buena amiga Barbra Streisand, cuya presencia no había sido
anunciada. El premio a Poitier se lo entregó su gran admirador,
Denzel Washington. Poco se imaginarían los dos que un par
de horas más tarde se haría historia, ya que por
primera vez en los antecedentes del premio una actriz afro americana
ganó el premio a la Mejor Actriz. El record fue doble porque
Washington ganó y esta primera vez el record fue: los dos
mejores intérpretes protagónicos de color. Los discursos
de aceptación de Redford y Poitier fueron muy sentidos
y pertinentes.
El
entretenimiento lo aportaron el Cirque Du Soleil y una representación
de "muestra" de las 5 canciones nominadas. La desopilante
Whoopi Goldberg estuvo como pocas veces y sumó su buen
humor sin olvidar las trágicas circunstancias (hermoso
el detalle final de tener pegadas en la espalda de su vestido
las siglas de los bomberos y policías de la ciudad de Nueva
York).
Más
de una sorpresa
En
las últimas semanas se había disipado la impresión
inicial de que estos Oscar® venían casi todos cantandos.
El boca en boca empezó a susurrar Moulin Rouge! Se
pensó que la lucha entre Sissy Spacek y Halle Berry por
el premio a la Mejor Actriz podía beneficiar a Nicole Kidman.
Con su victoria en los premios SAG Berry ya estaba amenzando a
Spacek, que hasta ese momento era la favorita casi absoluta. Finalmente
le tocó a Berry suber al podio, en un mar de lágrimas
por la emoción y el compromiso de ser la primera actriz
de color en ganar el premio mayor. También empezó
a cobrar forma la teoría de que quizás la misma
división de votos entre A Beautiful Mind y
The Lord of the Rings podía lanzar la estatuilla
sobre las parisinas faldas del primer musical nominado en más
de 20 años.
Hollywood
sabía que el premio al Mejor Actor de Reparto iría
a parar a las manos de un inglés, pero se hablaba de Ian
McKellen o, quizás, Ben Kingsley. Pues la sorpresa la dio
Jim Broadbent por Iris, sin duda con el empujón
de haber participado también en Moulin Rouge! y
Bridget Jones's Diary. La Mejor Actriz de Reparto
sí fue la que los vaticinios iniciales había señalado,
Jennifer Connelly por A Beautiful Mind.
En
la categoría tan esperada por América Latina, Mejor
Película en Idioma Extranjero, los rumores de último
momento indicaban que el premio definitivo lo habían votado
menos de 800 de los más de 5000 miembros de la Academia
(sólo pueden votar los que puedan comprobar haber visto
las cinco candidatas). Y estos rumores indicaban que Amélie
sería desplazada por Bosnia-Herzegovina o la Argentina.
Así fue, pero el Oscar® le tocó al film antibélico
No Man's Land.
Hacia
el final de la noche, que a pesar de las casi 4 horas y media
de duración se llevó mejor que otros años,
el joven relegado Ron Howard, director de A Beautiful Mind,
se llevó el premio al Mejor Director y, junto con Brian
Grazer, co-productor de film, el galardón a la Mejor Película.
En el camino quedó el premio "trayectoria" a
Robert Altman, de Gosford Park.
Otras
sorpresas fueron el buen desempeño de Black Hawk
Down en los rubros técnicos y el dilatado reconocimiento
del músico Randy Newman por su canción para Monsters,
Inc. También se esperaba que el director de fotografía
Roger Deakins se llevara el galardón por su magnífica
puesta en blanco y negro por The Man Who Wasn't There,
pero el Oscar® fue para The Lord of the Rings.
Recuento
final
A
Beautiful Mind: 4 estatuillas.
The Lord of the Rings: The Fellowship of the Rings:
4 Oscar®
Moulin Rouge!: 2 premios
Black Hawk Down: 2 premios
Con 1 Oscar®:
Training Day
Monster's Ball
Iris
Gosford Park
Shrek
Monsters, Inc.
Pearl Harbor
No Man's Land
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