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Quizás
la experiencia local de este cronista argentino pueda servir de
ejemplo de algunos de los errores que los países cometen al enviar
sus películas candidatas. El Comité de Selección que mencionamos
está compuesto por miembros de la Academia de Hollywood que, en
un porcentaje considerable, se han retirado y tiene el tiempo libre
suficiente como para levar adelante el arduo trabajo de selección.
Es decir que estamos hablando de señores y señoras que muy probablemente
sean amantes del cine de otros tiempos.
A estos votantes sin lugar a dudas le gustan las películas tradicionales,
con una estructura dramática formal: presentación, conflicto, desarrollo,
clímax y desenlace. La Argentina muchas veces ha insistido en enviar
películas con un estilo más “europeo”, con tramas complejas, imágenes
oníricas y de avanzada. No es por restarles mérito a estos films,
pero si se envía una película al Oscar® hay que pensar en quién
la va a votar para lograr el objetivo: la candidatura. No estamos
hablando de renunciar a enviar un producto de calidad. Simplemente
hablamos de que, si una hay opción viable, tomar la adecuada. O
como hizo la Argentina en 1999, no se puede mandar un dibujo animado
(Manuelita) a la tierra de Walt Disney. |
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La
Argentina tenía una gran oportunidad en 1992 con este film, que
se ajustaba a los parámetros que satisfacen a la Academia. En su
lugar seleccionó otra película. Adolfo Aristarain, su director,
no se resignó a quedar fuera del Oscar® y, como su esposa y co-productora
era uruguaya y había alguna otra presencia uruguaya en el elenco,
le propuso a ese país que Un lugar en el mundo lo
representase en la carrera por el Oscar®. Vaya para demostrarle
a la Argentina su elección equivocada que el film fue nominado como
Mejor Película en Idioma Extranjero. Los argentinos celebraron como
si la nominación fuese propia, y se codeamos por la viveza típicamente
argentina de los productores de Un lugar en el mundo.
Pero el jolgorio duró muy poco. En el país del Norte las cosas no
se manejan así.
En una entrevista de prensa que poco tiempo después brindó Fay Kanin,
presidente del Comité de Selección, un cronista mexicano le preguntó
si estaba al tanto de que Un lugar en el mundo en
realidad era argentina. Perturbada, Kanin simplemente mencionó que
investigaría el asunto. Así lo hizo y, por primera vez en la
historia de esta categoría, se le retiró la nominación. La actitud
del cronista mexicano, que de todas formas no es criticable, puede
haber surgido de la indignación de México, ya que la excelente y
exitosa Como agua para chocolate (1992) no había sido
nominada. |
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Este
es un listado de las películas de países latinoamericanos que han
sido nominadas al Oscar® a la Mejor Película en Idioma Extranjero.
1. México.
Macario (1960), de Roberto Gavaldón.
2. México.
Animas Trujano, un hombre importante (1961), de Ismael
Rodríguez.
3. México.
Tlayucan (1962), de Luis Alcoriza.
4. Argentina.
La tregua (1974), de Sergio Renán.
5. México.
Actas de Marusia (1975), de Miguel Littin.
6. Nicaragua.
Alsino y el cóndor (1982), de Miguel Littin.
7. Argentina.
Camila (1984), de María Luisa Bemberg.
8. Argentina.
La historia oficial (1985), de Luis Puenzo. Única
ganadora latinoamericana.
9.
Puerto Rico. Lo que le pasó a Santiago (1989), de
Jacobo Morales.
10. Cuba.
Fresa y chocolate (1994), de Tomás Gutiérrez Alea
y Juan Carlos Tabío.
11. Argentina.
Tango (1998), de Carlos Saura.
12. México.
Amores perros (2000), de Alejandro González Iñárritu.
Si contamos
Un lugar en el mundo, 13 películas de las 225 que
han sido nominadas desde 1956. Las cifras hablan por sí solas.
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