No nos confundimos. Hemos colocado las dos nominaciones de Steven Soderbergh juntas a los fines de la practicidad. Pero se trata de dos nominaciones por separado. Si se lleva el Oscar® lo podrá ganar únicamente por una de las dos películas. Es la primera vez en la historia de este premio que un

director recibe dos nominaciones por dos filmes que a su vez están nominados como Mejor Película. En 1938 Michael Curtiz fue candidato a Mejor Director por Angels With Dirty Faces (Ángeles con caras sucias) y por Four Daughters (Cuatro hijas). No ganó por ninguna de las dos, pero de todas formas Four Daughters no había sido nominada como Mejor Película. En años posteriores hubo directores con dos películas nominadas, como Francis Ford Coppola en 1974 y Herbert Ross en 1979, pero no lograron las dos nominaciones como director. Como dijimos antes, sus posibilidades de Soderbergh pueden verse perjudicadas porque, con mucha lógica, se negó a optar por una de sus dos películas. Y de esa forma puede dividirse los votos y terminar con las manos vacías. Pero si elige una, “traicionando” a la otra, no faltarán quienes lo acusen de vender sus convicciones por el Oscar®. Soderbergh nació en 1963. Su primera película, sex, lies and videotape (sexo, mentiras y video, 1989), le valió una nominación al Mejor Guión y la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Le siguió la despareja Kafka (Kafka, 1991), pero King of the Hill (1993) fue un conmovedor estudio de la vida de un niño en la época de la Depresión. Con el tiempo vino un gran éxito: Out of Sight (Un romance peligroso, 1998), al que le sucedió la regular The Limey (Vengar la sangre, 1999). Llegamos así a su año triunfal. Con Erin Brockovich (Erin Brockovich, una mujer audaz) logró algo poco común: una historia biográfica prácticamente desprovista de los elementos ficticios que Hollywood suele agregar para que la película resulte más “vendible”. Sin ir más lejos, Norman Jewison fue muy criticado por las libertades que se tomó con el filme Hurricane (Huracán, 1999). Esto no ocurrió con Soderbergh. Al contar con el asesoramiento de la verdadera Erin, cuidó hasta el último detalle. También se preocupó de lograr una estructura dramática muy acabada y de contar con excelentes actuaciones. Todo eso desembocó en una de esas historias del hombre o la mujer de la calle que combate contra los poderes constituidos que tanto fascinan al público de todas las latitudes. En Traffic (Traffic) , por otro lado, entrelazó magistralmente varias historias paralelas relativas al mundo del narcotráfico. Habrá que esperar qué sucede con el premio del Gremio de Directores, que podría marcar la gran diferencia para Soderbergh, ya que suele coincidir con quien después se lleve el Oscar® . Si lo vuelve a ganar Ang Lee, como sucedió con el Globo de Oro, quizás a Soderbergh no le sirvan de nada los premios al Mejor Director de las asociaciones de críticos cinematográficos de Nueva York, Los Angeles, Las Vegas, Toronto, la Sociedad Nacional de Críticos, la Junta Nacional de Calificación y otras dos asociaciones menores. Pero, claro, casi todas esas menciones fueron por las dos películas... Mientras tanto, Steven ya se encuentra filmando la remake de Ocean’s Eleven (11 a la medianoche, 1960), con el mismo título, y protagonizada por sus conocidos Julia Roberts, George Clooney y Don Cheadle, acompañados por Brad Pitt.



Una vez más las invasiones inglesas. Stephen Daldry, director inglés nacido en 1960, obtuvo una nominación al Oscar® con su opera prima, y además desplazó de la nómina a Cameron Crowe, director de Almost Famous (Casi famosos), que tuvo que conformarse con una nominación al Mejor Guión.

Esta candidatura de Daldry es un reconocimiento al esfuerzo realizado por un novato en las artes cinematográficas, ya que la experiencia de Daldry se había  limitado a la dirección teatral. Durante 5 años fue Director Artístico del Royal Court Theatre y ganó un premio Tony en Broadway. Cuando el guión de Billy Elliot (Billy Elliot) llegó a sus manos decidió lanzarse de lleno a la aventura de dirigir en cine, a pesar de que su única experiencia frente a las cámaras había sido la dirección de un cortometraje, Eight (1998). Su maestría como director de teatro le sirvió de mucho a la hora de marcar a los actores de Billy Elliot, y consiguió actuaciones memorables de Jamie Bell y Julie Walters. El primero encarnó al niño de 11 años que vive en un pueblo minero del norte de Inglaterra y, la segunda, a la maestra de danzas que lo incentiva a no abandonar su amor por esa disciplina y a no resignarse a tener una vida carente de vuelo. Si llegara a ganar el Oscar®, cosa poco probable especialmente considerando que el filme no se ubicó entre las 5 nominadas a Mejor Película, Stephen Daldry seguramente le agradecería a su guionista, Lee Hall, y a su director de fotografía, Brian Tufano, quieren lo guiaron y asistieron para concretar este éxito.



Ang Lee, nacido en Taiwán en 1954, debe sentir que la Academia finalmente lo ha reconocido como un cineasta, sin distinciones de nacionalidad. No es que lo haya ignorado en el pasado. Su segunda y tercera películas, realizadas en su país, fueron nominadas como Mejor Película en Idioma Extranjero: Hsi Yen / The Wedding Banquet (El banquete de bodas, 1993)

y Yin shi nan un / Eat Drink Man Woman (Comer, beber, amar, 1994). Después llegó el logro impensable. Emma Thompson había adaptado la novela de Jane Austen Sense and Sensibility (Sensatez y sentimiento, 1995) y le propuso a Lee que la dirigiese. Cualquiera hubiese dicho que era un proyecto más adecuado para la dupla Merchant-Ivory, pero Ang Lee sorprendió con su dominio perfecto de la cámara, los tiempos y la mentalidad occidentales, y en un filme ambientado en la Inglaterra del siglo pasado. Su manejo de los actores fue particularmente diestro. El filme cosechó 7 nominaciones para el Oscar®, incluyendo Mejor Película y dos nominaciones para Emma Thompson, como Actriz y Guionista, pero Lee quedó fuera de la lista de los mejores directores. Dos años después volvió a padecer otro desaire. Una vez más dio prueba acabada de su poder de observación al recrear la década del ’70 en los Estados Unidos en The Ice Storm (1997). La cinta, a pesar de la destacadas actuaciones de Kevin Kline, Sigourney Weaver y Joan Allen, no recibió ninguna nominación. En 1994 Lee había leído una novela que le recordó los épicos de acción que lo fascinaban de niño en Taiwán. Finalmente la adaptó y ahora esta película de acción que explora el alma femenina rompió todos los records relativos a las películas en idioma extranjero. Es imprevisible lo que vaya a suceder cuando se entregue el Oscar®. Por un lado Steven Soderbergh puede dividir sus votos, ya que se niega a “hacer campaña” por una de sus dos películas en detrimento de la otra. Tal vez Ridley Scott, un artesano capaz, sea reconocido por su épica Gladiator. O quizás sea Lee el que dé la sorpresa. Por cierto el haber ganado el Globo de Oro lo puede ayudar a asestar el golpe triunfal.



Ridley Scott nació en Inglaterra en 1937. En la década del ’60 trabajó en la BBC. Comenzó en los bajos escalafones, para terminar finalmente como director. Los ’70 lo encontraron como director de comerciales altamente innovadores. Y su debut como director cinematográfico fue aclamado como uno de los más auspiciosos en muchos años: The Duellists (Los duelistas, 1977).

El filme, una recreación de las Guerras Napoleónicas con un tratamiento visual deslumbrante, le valió el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes a la Mejor Opera Prima. Dos años después llegaría el éxito descomunal de Alien (Alien, el octavo pasajero, 1979), una película que reflotó el género de la ciencia ficción y provocó verdadero terror en los espectadores. Su repercusión fue tal que ya está decidida la filmación de una cuarta secuela. Para su siguiente filme se mantuvo dentro del género, pero tuvo muchos problemas con los productores de Blade Runner (Blade Runner, 1982) y la copia estrenada no fue la de su preferencia. En 1993 Scott logró que se editara el “corte del director”, que los amantes del esta cinta prefieren a la versión original. A partir de aquí la carrera de Ridley Scott empezó a experimentar altibajos. Generó éxitos como Legend (Leyenda, 1985), Thelma & Louise (Thelma y Louise, 1991), por la que recibió su primera nominación como Mejor Director, y White Squall (Corazón de héroes, 1996). Pero otras de sus producciones noestuvieron a su nivel, como por ejemplo Black Rain (Lluvia negra, 1989) y la lamentable G.I. Jane (Hasta el límite, 1997). Por Gladiator (Gladiador) no recibió ningún premio de la crítica, pero los apostadores de Las Vegas lo dan como ganador, y para ensalzar sus posibilidades, se acaba de estrenar con descomunal éxito su último filme, Hannibal (Hannibal, 2001). Un éxito justo antes de la votación puede actuar a favor, más allá del ímpetu propio que Gladiator viene arrastrando.

M.C.