
Greta
Garbo fue, sin lugar a dudas, una de las glorias más intrigantes y misteriosas
del cine. Su exacerbado sentido de la privacidad la llevó a mantenerse
al margen del ambiente y la farándula de Hollywood. Después de
su exitosa carrera en Suecia y Estados Unidos en el cine mudo, sobrevivió
la llegada del sonido. Para ese entonces ya era una verdadera estrella de la
MGM, y tenía bastante libertad para elegir o sugerir sus películas,
directores y coprotagonistas. Cuando le acercaron la idea de interpretar a la
Reina Cristina de Suecia, su madre patria, se entusiasmó muchísimo;
especialmente porque se identificaba totalmente con muchos aspectos de la personalidad
de la torturada soberana. Cristina reinó en Suecia desde que tenía
6 años, y abdicó al trono a los 27.
Garbo sugirió a Rouben Mamoulian para dirigir el film e, impresionada
por el talento del británico Laurence Olivier, lo solicitó como
su coestrella. Sin embargo, a pesar de haber pasado pruebas para el papel antes
de embarcarse a América, al llegar a Hollywood Olivier se encontró
con un gran desencanto: Garbo no se sentía cómoda con él
en las escenas de amor. Exit Olivier. Ante la ausencia de un protagonista
masculino, Garbo pensó en su viejo amante John Gilbert, quien ya había
protagonizado varios films con ella en la época del cine mudo. Gilbert,
que no era precisamente uno de los favoritos de Louis B. Mayer, no se había
adaptado demasiado bien al cine sonoro, ya que su voz carecía de la fuerza
que su imagen parecía transmitir. Su contrato con MGM terminó
en 1933, cuando ya era un hombre muy golpeado, especialmente por la ruptura
de su romance con la Garbo.
Tal vez por eso Garbo quiso darle una oportunidad, e hizo todos los esfuerzos
posibles para que Gilbert recibiera el papel. Su desempeño fue aceptable,
pero Gilbert murió de un ataque al corazón 3 años después.
El argumento: Debido a la falta de un heredero masculino para el trono
de Suecia, el padre de Cristina la cría como si fuera un varoncito, con
ropas masculinas. Una vez que asciende al trono, Cristina se autodenomina "Rey"
de Suecia. Su reinado tiene bastantes paralelos con el de Isabel I de Inglaterra.
Cristina sufrió las mismas presiones por casarse con un príncipe
apropiado. El principal candidato que sus consejeros le tenían preparado
era su primo Carlos Gustavo (Reginald Owen). Pero Cristina no lo amaba. En su
lugar, la reina coquetea con el Tesorero de la Corona, el Conde Magnus (Ian
Keith). Otro tema de debate en la corte eran los intentos de Cristina por poner
fin a la guerra en la que se encontraba embarcada Suecia. Un día sale
a cazar con su sirviente Aage (C. Aubrey Smith) y se cruzan con una carroza
que transporta a una delegación proveniente de España. Cristina
está, como era habitual, vestida con ropas de hombre, y el jefe de la
delegación, Don Antonio de la Prada (John Gilbert) la confunde con un
criado.
El encuentro se repite esa misma noche en una posada. Debido a la tormenta de
la cual buscaban refugio, no hay habitaciones suficientes; de manera que Don
Antonio le dice a Cristina que deberán compartir el cuarto. Allí,
finalmente Cristina se ve obligada a revelar su verdadero sexo y se desata una
fogosa relación que los mantiene unidos y aislados durante varios días.
Antonio debe seguir camino hacia Estocolmo, pero hace arreglos para reencontrarse
con Cristina, sin saber que es la Reina de Suecia. Al regresar al palacio, el
Conde Magnus está furioso con Cristina, quien vestida tan femeninamente
como jamás lo había hecho en su vida, recibe a Antonio que, precisamente,
viene a pedir su mano en nombre del Rey de España, de quien trae un retrato,
como era la usanza de la época. Antonio, en estado de choque por la sorpresa,
logra guardar la compostura, sin delatar lo sucedido entre ellos. Cristina rechaza
el ofrecimiento de matrimonio y rompe con el protocolo al desatender sus obligaciones
para pasar la mayor parte del tiempo con su amado Antonio. El Conde Magnus empieza
a planear su venganza. Magnus se encarga de diseminar rumores sobre el "escandaloso"
comportamiento de Cristina. El pueblo está indignado y Magnus amenaza
a Cristina con hacer matar a Antonio. Cristina le ordena a Antonio que regrese
a España, pero no sin antes arreglar irse con él.
En un acto de amor, Cristina reúne a su corte y formalmente renuncia
al trono a favor de su primo Carlos Gustavo. Luego parte al encuentro de su
amado, sin saber que Antonio y Magnus están trabados en un duelo de espadas.
Para cuando Cristina llega al barco, Antonio está mortalmente herido,
y muere en sus brazos. No arrepentida de su abdicación, Cristina decide
seguir viaje a España para conocer la tierra de su amante y, después,
recorrer el mundo.
Y es aquí que llega nuestra escena inolvidable. Una vez tomada la decisión,
Cristina se dirige a la baranda del barco, apoya sus brazos sobre ella y mira
hacia el horizonte. La cámara de William Daniels va acercándose
lentamente hacia su rostro, que aparenta estar totalmente desprovisto de cualquier
sentimiento. Sin embargo, la mirada de la eterna Garbo, a medida que nos acercamos
a uno de los primeros planos más famosos de la historia del cine, nos
transmiten la tristeza de esta mujer, mezclada con el sentimiento de libertad
con el cual que mira hacia el futuro. No obstante, el director le había
indicado que su rosto debía ser como una pantalla en blanco, donde cada
miembro de la audiencia pudiera proyectar su propia interpretación.
No faltaron los detallistas que, precisamente en esta escena, criticaron que
el viento que abatía las velas parecía ir en dirección
opuesta al que golpeaba los cabellos de Cristina. Pero nada puede oscurecer
esta escena inolvidable. La película no fue un éxito de taquilla,
a pesar de tener buenas críticas. Lamentablemente Garbo no fue nominada
para el Oscar®. En este año la Academia ajustó su calendario
para que fuera estrictamente anual, de manera que compitieron los filmes de
casi un año y medio, y, a pesar de la cantidad de películas, sólo
se otorgaron tres nominaciones para Mejor Actriz. En 1974 otra gran estrella
del cine sueco, Liv Ullmann, protagonizó junto a Peter Finch The
Abdication (La abdicación de una reina, 1974), que toma la historia
de Cristina donde la película que nos ocupa la deja.
Muchos
autores han comparado el destino de la soberana sueca con el de Greta Garbo.
En un diálogo con su Canciller (Lewis Stone), Cristina dice: "Toda
mi vida he sido un símbolo; un símbolo del cambio. Tan solo una
abstracción. El ser humano es mortal y cambiante, con deseos, impulsos,
esperanzas y preocupaciones. Estoy cansada de ser un símbolo, Señor
Canciller. Quiero ser un ser humano. Es un deseo que no puedo reprimir".
En 1942, después de varios fracasos de taquilla, MGM le dio a Garbo el
beso de la muerte, con Two Faced Woman (Otra vez mío, 1942),
otro film destinado al olvido. Garbo se retiró, quizás para finalmente
concentrarse en disfrutar su condición de ser humano. A lo largo de los
años hubo un par de proyectos malogrados para su regreso a la pantalla,
pero en definitiva vivió los 48 años de vida que le restaron en
un estado de virtual reclusión. Jamás dio entrevistas ni se dejó
fotografiar. Las pocas fotos que existen son de fotógrafos con suerte,
que por casualidad (o intencionalmente) se la cruzaron por la calle y la reconocieron,
a pesar de los anteojos negros y el infaltable pañuelo que le cubría
parte del rostro. Siempre se dijo que quería ser recordada hermosa y
joven, como en sus películas. En definitiva, trató de mantener
su rostro eterno inmóvil… como en ese glorioso primer plano de Reina
Cristina.
QUEEN CHRISTINA (Reina Cristina, 1933)
Ficha técnica de Fabián Cepeda
Pr.: Una producción de ROUBEN MAMOULIAN para LOEW'S INC.; Dist: METRO-GOLDWYN-MAYER
CORP.; Estreno en EUA: 26/12/33; Estreno en Argentina: 30/05/34; Producida por:
Walter Wanger; Fotografía: William Daniels; Sonido: Douglas Shearer;
Guión: H.M. Harwood y Salka Viertel; Música: Herbert Stothart;
Dirigida por Rouben Mamoulian; B&N; Sonora; Duración: 103’.
Reparto: Greta Garbo, John Gilbert, Ian Keith, Lewis Stone, Elizabeth
Young, C. Aubrey Smith, Reginald Owen, Georges Renavent, David Torrence, Gustav
von Seyffertitz, Ferdinand Munier, Akim Tamiroff, Paul Hurst, Cora Sue Collins,
Barbara Barondess, Fred Kohler Sr., Edward Norris, Lawrence Grant, Wade Boteler,
Edward Gargan, James Burke, Muriel Evans, Paul Hurst, Gladden James, Frank McGlynn
Jr., Bodil Rosing, C. Montague Shaw, Tiny Sandford, Richard Alexander, Hooper
Atchley, Major Sam Harris, Harry Froboess, Audrey Scott.
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